Argumentos en contra de la desigualdad

Carlos Blanco Pérez

Asistimos a una escandalosa ostentación de la riqueza. El espíritu puritano, de raigambre calvinista, ha cedido el testigo a una exhibición continua del poder, el dinero y el lujo que no solo supone una clara injusticia en un mundo aguijoneado por la desigualdad, el sufrimiento y el hambre, sino que representa un peligro mucho más sutil y lacerante: el de provocar que sean estas figuras, y no las personalidades reconocidas por sus aportaciones intelectuales, por su solidaridad, por su contribución al bien de la raza humana, las que conciten la admiración de las nuevas generaciones.

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