La tormenta populista

Editorial

El 2016 se cerró con el aldabonazo de incertidumbre que supuso la victoria electoral de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. No era un caso aislado. En lo que esos trescientos sesenta y cinco días del año han dado de sí, el Reino Unido había votado en referéndum a favor de su salida de la Unión Europea, en una decisión que hacía temblar los mismos cimientos del proyecto comunitario; Alemania vivía un atemorizador auge de una nueva derecha cada vez más extrema (Alternativa para Alemania), aupada sobre el desconcierto social producido por la llamada crisis de refugiados, mientras que, en Austria, esos mismos postulados quedaban a pocos votos de hacerse con el poder. En Holanda acaban de celebrarse los comicios más inciertos de su historia reciente. El partido antieuropeísta y xenófobo de Geert Wilders ha quedado segundo con algo más del 13% de los votos tras haber encabezado los sondeos durante meses. Francia se avecina como la gran cita electoral del año. Lo que hace no tan poco era la minoritaria, aunque ruidosa, derecha de los Le Pen, tiene una posibilidad nada exigua de hacerse con el Eliseo. Más aún si tenemos en cuenta el desgaste de los conservadores, tras destaparse varios casos de corrupción que afectan a su candidato. Alemania es otra cita crucial en el horizonte cercano

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