¿Vida religiosa o vida consagrada?

José Ignacio González Faus

Resumen


La crisis actual de la vida religiosa no es solo cuantitativa sino cualitativa: la vida religiosa del futuro deberá ser como la punta de lanza de un cambio que todo el cristianismo necesita y que J. B. Metz calificó hace años como un ir Más allá de la religión burguesa. En un mundo que es como una globalización de la Alemania nazi (donde coexisten ciudadanos que viven bien, con campos de exterminio, refugios crematorios, genocidios y demás, sin que los primeros quieran saber nada de los segundos), la Iglesia debe ser una iglesia “confesante”, con la terminología usada por D. Bonhoeffer en tiempos de Hitler y como había sido la iglesia naciente ante el imperio romano: una confesión dirigida entonces contra la divinidad del emperador y hoy contra la divinidad del dinero. La vida religiosa deberá ser la vanguardia de esa comunidad confesante, pasando así del status perfectionis (siempre amenazado de degenerar en fariseísmo) al status confessionis. Los tres votos clásicos reciben entonces un sentido más auténticamente evangélico, que los sitúa más allá de la religión burguesa.

Palabras clave


religión burguesa; campos de concentración; vida consagrada; comunidad confesante

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